sábado, 25 de enero de 2014

Y el Papa Francisco habló al Tribunal de la Rota



El día 24 de enero el Papa Francisco se encontró con los miembros del Tribunal de la Rota Romana y leyó su discurso anual, que es el primero  que dirige a este Tribunal, el presente Pontífice.

Leyendo y releyendo el discurso, me reafirmo cada día con más fuerza en que este Papa no dice nada nuevo, lo nuevo es la vida que da a las palabras que dice, palabras ya existían en la Iglesia desde el Concilio Vaticano II que se reafirmaron con el nuevo Código de Derecho Canónico y que quedaron únicamente en la mente y exposición de algunos profesores de derecho pero perdidas para la mayoría, que no todos, de los miembros de tribunales eclesiásticos.

El Para recuerda en primer lugar que la dimensión jurídica y pastoral del derecho deben caminar unidas, a lo largo de los años se pasó de entender la moral, la pastoral, el derecho y la teología como campos interrelacionados y necesarios para comprender el ser de la Iglesia, a separarlos cada uno de ellos y pretender que todos tienen razón de ser sin  necesidad de mezclarse y observando con mirada torva a las demás ciencias por si nos quitan protagonismo al entrometerse en nuestro campo de reflexión.

La necesidad de unir la dimensión pastoral y la jurídica es uno de los caminos importantes que harán que el ministerio judicial sea realizado en el deseo de conseguir el bien de los fieles y conseguir que el derecho en la Iglesia se comprenda como elemento necesario en la construcción de la comunidad.

El segundo punto importante del que nos habla el Papa Francisco es el espíritu de servicio. No vayamos a decir que es nuevo, desde siempre el ministerio en la Iglesia tiene en el servicio a los demás la razón primera de su ser eclesial, y no olvidemos que el servicio debe tener como meta la caridad, mostrar el amor de Dios desde la comprensión con aquellos que se acercan a los tribunales en busca no de una vara que los conduzca sino de una palabra de aliento que les recuerde que en la Iglesia tienen su casa y donde son bien recibidos.
Por ello la necesidad de ser pastores que cuidan  las ovejas y las conocen y saben de sus dolores y sufrimientos y le dan el mimo necesario para que curen sus heridas. El derecho no es una fórmula matemática que se aplica sin más, son leyes que tienen en cuenta a cada persona  en su propia situación iguales en dignidad pero diferentes unas de otras.

Por último recuerda el papa que quienes trabajamos en los tribunales no debemos olvidar que todo lo anterior debe ir unido a la escrupulosidad en las decisiones tomadas. Las cuales se administrarán con benevolencia pero con el fin de alcanzar la justicia, justicia que empieza en la agilidad en la tramitación de las causas, no retenerlas sin sentido y sobre todo fundamentadas en la búsqueda de la verdad que debe ir unida a la bondad y la firmeza en la sentencia dictada.

Discurso completo del Santo Padre al Tribunal

jueves, 5 de diciembre de 2013

Es la hora de la Universidad Franciscana

Estoy participando del IV Encuentro de Centros de Estudios Superiores Franciscanos de América y España. Todas las ponencias nos han invitado a reinventar cual debe ser el papel de una universidad católica y franciscana en un mundo de hoy.
El Ministro general OFM nos invitaba el primer día a no olvidar que la universidad que se encierra en ella misma acaba vegetando y muriendo, la universidad tiene que ser un espacio de vida y para la vida. Se forma a la persona para descubrir la dignidad de cada hombre y mujer y desde esta posición caminar hacia la praxis de lo que se estudie. La universidad franciscana debe ser un ámbito de reflexión del mundo que vivimos y un desarrollo de soluciones posibles que sean contempladas como reales por los jóvenes que estudian con nosotros.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Y el sucesor vino de Galicia




Estimados lectores les voy a contar una historia que si saliese en cualquier otro blog de información católica tendría una gran repercusión pero que contado en este humilde blog franciscano se queda como un relato breve.

A estas alturas a nadie le debe sorprender la inquietud existente en el episcopado español ante los cambios que se anuncian próximamente en las dos sedes españolas más importantes, por el número de católicos que no por historia. Y a nadie le sorprende que el cambio no se haya producido ya toda vez que es difícil elegir a un sucesor dentro del resto del episcopado español.

En medio de todo este ir y venir de rumores el lunes dio comienzo la Asamblea Plenaria del episcopado español y no ha pasado desapercibido el movimiento de obispos visitando a otros hermanos en el episcopado valorando las decisiones a tomar.

Tras estos preámbulos comienza el relato breve: el Papa Francisco se ve en la necesidad de nombrar arzobispo para la diócesis de Madrid, y muchos nombres salen a la palestra, pero mirando las entretelas uno descubre que hay un arzobispo recientemente nombrado para un secretaría de Congregación, con experiencia de gobierno, y hombre de confianza del Papa Francisco y recomendado por su antecesor el Papa Benedicto XVI, del que curiosamente nadie habla.

Dicho arzobispo, a la sazón religioso también, es de la misma tierra que el Cardenal Rouco y por lo tanto la Archidiócesis de Madrid continuará con el acento gallego pero con las vestimentas que el Papa Francisco quiere para la Iglesia. Además observamos que un diario nacional pero muy asentado en Madrid el domingo previo a la celebración de la Asamblea Plenaria del episcopado le dedica cuatro hojas, al menos curioso.

Si así fuese nos encontraríamos que las dos grandes diócesis españolas estarían regidas por dos religiosos: un jesuita y un franciscano. En ambos casos con una íntima conexión con Roma y la capacidad de ser Padres, Pastores y Maestros en unas diócesis y una Iglesia necesitada, no de revoluciones, pero sí de actualizaciones y con la necesidad de recuperar el espacio perdido en la sociedad española.

Como digo es un relato breve pero, no nos invita la lotería a soñar, pues soñemos que quien sueña vuela.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Mártir del Pueblo


Hoy día de todos los Santos, hacemos memoria del martirio del P. Augusto Ramírez, hijo de la Provincia Franciscana de Cartagena y de la Custodia del Santísimo Nombre de Jesús, en la actualidad Provincia Franciscana de Guadalupe en Centroamérica.
Esta es su biografía y oremos para que le veamos pronto en los altares junto a Mons. Romero.

Nace en Guatemala, el 5 de noviembre de 1937. Es ordenado sacerdote en Teruel, España, el 18 de junio de 1967, es asesinado el 7 noviembre de 1983, en la ciudad de Guatemala. Nadie imaginaba que Fray Augusto Rafael Ramírez Monasterio, hijo menor de nueve hermanos, llegara a ser un testigo fiel de la fe.

Su vida era más bien escondida, dedicada al estudio y a la formación de los frailes franciscanos. Al final, fue párroco de San Francisco el Grande, en Antigua Guatemala. La pregunta lógica es ¿porqué lo mataron? El Padre Augusto, como lo llamaban todos, era un fraile franciscano dedicado al servicio de los pobres y necesitados.

La vocación sacerdotal la vivía intensamente en la celebración de la Eucaristía, la experiencia diaria de oración y una devoción particular a la Virgen María. Trabajó incansablemente por las vocaciones franciscanas, en su paso por los distintos destinos que tuvo y apoyó las casas de formación por las que pasó. La razón de su muerte se encuentra en su trabajo pastoral con los jóvenes, especialmente en la formación de los valores cristianos de compromiso y proyección hacia la comunidad.

A lo largo de su vida trabajó por los jóvenes en grupos juveniles, deportes, coro, etc. Por su espíritu amigable cautivó la simpatía de numerosos jóvenes que buscaban su consejo y asesoría espiritual; fue su amigo, director espiritual y confesor. En el mes de junio de 1983 el gobierno de facto del general Efraín Ríos Montt, emite el decreto de amnistía para las personas que estuvieran involucradas en actividades subversivas. Para ello tenían que presentarse a las Gobernaciones departamentales, a la Cruz Roja, Municipalidades, a la Iglesia Católica o a las iglesias evangélicas. Siendo el superior de la Iglesia de San Francisco en Antigua Guatemala, mientras cumplía su misión sacerdotal en el confesionario, se acerca un campesino, vinculado con la guerrilla, pidiéndole ayuda para acogerse a la amnistía y retornar a su ciudadanía legal.

Para cumplir la solicitud que le fuera presentada por el campesino y para protegerlo, el P. Augusto acude al Gobernador Departamental de Sacatepéquez, para que la entrega de esta persona se hiciera en la misma Gobernación. Para ello, le fue requerida la cédula de vecindad del interesado. Dado que no contaba con este documento, el P. Augusto lo acompañó al cercano municipio de Parramos para obtenerla. En dicha municipalidad le fue denegada la cédula al campesino. Y la razón era porque el ejército lo buscaba dado que era militante de la guerrilla, por lo cual tanto el campesino como Fray Augusto fueron conducidos a la Policía Nacional del lugar.

Fray Augusto explicó el propósito que les llevó a esa municipalidad, que era acogerse a la amnistía y que ya en la Gobernación de Antigua estaban enterados del trámite y existía el acta de amnistía. Haciendo oídos sordos a las explicaciones de Fray Augusto, fueron conducidos al destacamento militar, donde fueron detenidos ilegalmente, y el padre maltratado, torturado, exigiéndole decir lo que el campesino le había dicho en confesión. Al negarse Fray Augusto, le quemaron las manos con cigarros encendidos y continuaron torturándolo. En la madrugada del día siguiente, lo dejaron libre, así mismo a los acólitos que lo acompañaban, no así el campesino.

Luego fue víctima de amenazas de muerte por la vía telefónica, e incluso le indicaban que abandonara el país. El 5 de noviembre de 1983 le celebraron su cumpleaños. Dos días después, el lunes 7 de noviembre, después de haber visitado a su familia, aproximadamente a las 17:30 horas, saliendo de la casa de su hermana que vivía en la zona 1, se perdió la pista de sus pasos.

Se supone, por la práctica común en esos tiempos, que fue interceptado por individuos que lo condujeron a un lugar desconocido. No se supo nada de su paradero hasta las 4 de la tarde del día siguiente, 8 de noviembre, cuando fue encontrado su cadáver en la morgue, donde fue reconocido su cadáver que había sido recogido en el Anillo Periférico. Al día siguiente se leía en el diario Prensa Libre: “Un muerto y un herido en tiroteo en el periférico”. El 17 de mayo de 2006, el postulador de la causa entregó a Su Eminencia el Cardenal Rodolfo Quezada Toruño, Arzobispo de Santiago en Guatemala, la petición para que fuera instruida su causa de canonización.

sábado, 19 de octubre de 2013

Los abuelos cobardes de los comunistas de hoy


El pasado domingo día 13 de octubre se celebró la beatificación de 522 mártires que dieron su vida por no renegar de su fe, ni siquiera defendieron su fe porque la fe no se defiende se vive.

Sin embargo esta celebración ha hecho resurgir muchas voces pidiendo que se acalle el testimonio de estos cristianos de cuya muerte no fueron ellos responsables, y sin embargo a sus asesinos nadie les dice que pidan perdón.

Es triste que algunos medios cristianos sean altavoz a estas voces, cuando lo que se debería valorar es el testimonio de una vida construida conforme a la voluntad de Cristo y por ella se dio todo sin reservarse nada.

Hablo en el título del artículo de los abuelos cobardes de los comunistas y anarquistas de ahora porque desde luego es un “acto de valor” asaltar conventos y monasterios de monjas y religiosas que ayudaban a los más necesitados y ultrajarlas sin misericordia, cuando de ellas no se esperaba defensa alguna por sus vidas. Estos cobardes no fueron a luchar por la República o la libertad del pueblo a las trincheras, fueron a por los más indefensos a aquellos cuyo mayor pecado era ir a misa o celebrarla. Pero entre estos cobardes debemos señalar no sólo a los que llegaban a hacer el “paseíllo” a los curas o seglares católicos, sino también a la gente que les señalaba con el dedo a los que llegaban a practicar “su justicia” y se reían al ver como los martirizaban y cerraban las ventanas para no ayudar mientras les disparaban, como le sucedió al beato Antonio Faúndez, ofm.

Estos cobardes son los que deberían pedir perdón no las víctimas cuyo mayor delito era celebrar la Eucaristía o participar de ella, el delito de vivir una fe cierta de la que no renegaron porque sentían la presencia de Cristo y el amor de su Madre la Virgen María por ello su último grito era de alabanza hacia ellos, quizás el último pensamiento estaba en sus padres carnales.

Como dijo el cardenal Amato, en la homilía de la beatificación, estos hombres y mujeres estaban formados para afrontar las dificultades que vivir su fe les trajese, por ello fueron firmes a sus creencias y lo primero que hicieron, y motivo de mayor saña por parte de sus verdugos, fue perdonarles.

El mártir es un ejemplo de fe por cómo vivió su fe y quiso compartirla con aquellos que les arrebataban su vida pero no la certeza de vivir y morir cumpliendo la voluntad de Cristo Rey.

Por ello, los católicos debemos sentirnos orgullosos de nuestros mártires y tomarlos como ejemplo para nuestra vida diaria, animar con nuestra a fe a los hombres y mujeres de nuestro tiempo y para los que quieran vivir escondidos en su cobardía y la de sus antepasados sólo dos cosas: serán un poco menos felices que los demás y ellos se pierden el no atreverse a mirar al frente y sólo pensar en sus pecados pasados.

 

viernes, 4 de octubre de 2013

San Francisco de Asís y la mujer


 
            Hoy el Papa está en Asís y hace unos días sorprendía al mundo hablando de la necesidad de revitalizar el papel de la mujer en la Iglesia. Pensamiento que ya había experimentado y dado sentido San Francisco de Asís.

Hasta el momento de su conversión y sin duda después de ella San Francisco tiene en mucha consideración y necesita el mundo femenino, no solamente como complemento humano sino como reflejo de la presencia de Dios y en muchos casos, como se dio en su relación con Santa Clara, para comprender aquello que Dios le pedía para cumplir su voluntad.

San Francisco no huye de las mujeres como era lo propio de su tiempo, es más descubre en ellas el rostro amoroso de Dios Padre. Como indicaba más arriba, la primera mujer que marcará su vida es su madre, desde luego que él sigue los designios marcados por su padre para bien del negocio, pero es ella la que va llenando el corazón de Francisco de la sensibilidad necesaria para que cuando abra los ojos del cuerpo y del espíritu sea capaz de reconocer en la naturaleza la obra de Dios.

            Los símbolos femeninos de la luna, del agua y de la tierra, no son sino el reflejo de aquellos elementos necesarios para la vida de las personas y que vienen a reflejar también la imagen de Santa Clara, escondida del mundo pero a la vez necesaria para que el mundo siga viviendo. Santa Clara es la segunda gran mujer que marca la vida de San Francisco, es el elemento orante, contemplativo que completa la obra de Dios en el ideal franciscano. Se muestra oculto para el mundo pero a la vez es quien hace crecer la simiente de la entrega radical a Dios.

            Santa Clara es la mujer con la que Francisco desnuda el corazón y muestra las llagas del dolor de la incomprensión pero también el gozo de la fraternidad del amor de Dios. Santa Clara en San Francisco no es una consejera, una amiga, es su otro yo entregado a Dios es la unión de la presencia de Dios en el mundo.

            En Giacoma dei Settesoli, Francisco encuentra la vida seglar que quiere elevar su alma a la santidad. Esta mujer viuda descubre el ideal franciscano, y al mismo hombre de Dios y desea ardientemente ayudarle en su tarea evangelizadora, se dedica a la vida de caridad con todas las dificultades propias de ser mujer en aquel tiempo, viuda y de alta nobleza. Un mundo de contrariedades a las que ella sabe vencer. Giacoma estará junto al santo en el momento de la muerte porque Dios así lo quiere.

            En esta mujer la orden franciscana incorpora el papel de los seglares en el ideal de entrega a Dios, San Francisco observa que no sólo los consagrados son llamados por Dios a la santidad, sino también aquellos que no pueden renunciar a la vida de familia ellos tienen un papel muy destacado en la obra de caridad y santificación del mundo.

            La implicación de los seglares en el mundo no es un “invento” del siglo XX, las Órdenes Terceras que nacen unidas a las grandes Órdenes mendicantes ya lo habían hecho realidad muchos siglos antes, y lo que es más importante desde respetando la propia autonomía y la peculiar idiosincrasia de las mismas sin necesidad de clericalizar al laicado.

            Todo esto nos conduce a la necesidad de descubrir la sonrisa de Dios en el rostro femenino, Francisco siente la tentación pero él no se asusta, mira directamente a los ojos a la mujer porque reconoce en todo ser creado la obra de Dios y descubre en el fondo de cada mirada la presencia de Dios que hace resucitar, tanto carnal como espiritualmente, a toda persona.

viernes, 27 de septiembre de 2013

Y el Papa ha dicho...

Ya puedes escuchar la tertulia que en el programa "Buenos días, Murcia" de Onda Regional de Murcia, tuvimos la mañana del 24 de septiembre en torno a los primero seis meses de Pontificado de Su Santidad el Papa Francisco. Pincha AQUÍ para escucharla