lunes, 9 de marzo de 2015

Dimensiones Proféticas en la Iglesia

A la conclusión de las XXVIII Jornadas de Teología, me cabe señalar la alegría y satisfacción por un trabajo de preparación que se inició el año pasado por estas fechas y que ha concluido en un gran Congreso de Teología dedicado a la Vida Consagrada en Murcia.

No es fácil convocar a los religiosos y consagrados de Murcia para una serie de conferencias, pero lo hemos hecho y han respondido, y puedo señalar con alegría que todos: religiosos, contemplativas, institutos seculares, sociedades de vida apostólica se han dado cita a lo largo de los cinco días que han durado las Jornadas, con el deseo de profundizar en nuestro presente y futuro.

Debo destacar la presencia del Seminario Mayor diocesano con su rector al frente el primer día y en las jornadas siguientes han estado presentes seminaristas y formadores, reconociendo con su presencia que la Iglesia no es otra cosa que la unión de carismas que crecen en el amor a Dios manifestado en el servicio a los hombres y mujeres de nuestro tiempo.

Este año hemos contado con la presencia del Arzobispo José Rodríguez Carballo, Secretario de la Congregación de Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, que con la presidencia del Pastor de la Diócesis de Cartagena D. José Manuel Lorca Planes y ante una auditorio donde estaban representadas todas las formas de vida consagrada presentes en la diócesis de Cartagena y las vecinas de Albacete, Alicante, Almería, Cuenca, nos hablo de la necesidad de ser profetas en nuestro tiempo, desde la Iglesia a la que pertenecemos y con la alegría de unos carismas específicos que marcan la diferencia de la consagración pero no impiden la alegría de compartir una vocación, una llamada de Dios.

Importante fue la presencia en el segundo día del sacerdote de la Diócesis de Getafe y Vicario general de la misma D. José María Avendaño Perea que nos recordó con la dulzura y su bien hablar pero con la fuerza del profeta que el sacerdote y el consagrado debemos atrevernos a mirar el rostro y los ojos del pobre, es la única forma posible de llevar con nosotros la alegría del Evangelio.

El miércoles la hermana de la Consolación y profesora de la Universidad Pontificia de Comillas, Marta García Fernández nos mostró la importancia de cuidar la identidad de cada una de las congregaciones pero que ello no sea obstáculo para la colaboración entre congregaciones y sobre todo con los laicos que nos lleva a la misión compartida y a la formación en el carisma que debe ser la base de la evangelización.

El penúltimo día de las Jornadas lo dedicamos a un tema cada día más importante en la Vida consagrada como es la psicología para conocer los distintos momentos de la vida de las personas y sobre todo asumirlos para poder vivirlos en su plenitud. Nos habló la hermana Apostólica de Cristo Crucificado Ana Isabel Rosa Alcázar, profesora de psicología en la Universidad de Murcia y en el Instituto Teológico de Murcia OFM.

Terminamos las Jornadas con una mesa redonda donde tratamos de hacer presente las diversas misiones que la vida consagrada lleva en las Iglesias locales donde estamos presentes: así la hermana mercedaria Dolores Lora-Villar nos habló, con gran interés para los alumnos que se preparan para la obtención de la DECA, de las realidades de las escuelas cristianas y como en ellas todos los que trabajan tienen que mostrar desde el ideario del centro la alegría cristiana.

Fr. Jesús Hernández Martín franciscano, nos habló de la gran labor que los religiosos hemos hecho para que Proyecto Hombre exista y sea una realidad de cara a ayudar a muchas personas, muchas familias a retomar un sentido en sus vidas y abandonar una dependencia que los anulaba como personas.

Y la invitada de honor de esa mesa redonda Sor Clara Perdido abadesa del monasterio de Clarisas de Hellín Digo de honor porque nos hablo de lo que es la vida contemplativa, sus realidades fraternas, su misión dentro de la Iglesia, la vida contemplativa esa gran desconocida en ocasiones para la misma Iglesia.


En definitiva han sido unas Jornadas de Teología muy bien recibidas por la Vida Consagrada de Murcia respondiendo con su asistencia a las Conferencias y demostrando que somos parte de la Iglesia que camina y vive al lado de los hombres y mujeres de nuestro tiempo, tratando de dar respuestas a las necesidades que la sociedad y la Iglesia nos presenta, desde unos carismas propios que marcan nuestro ser y vivir.

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