
Unas letras, o letricas como dicen por estas tierras murcianas, para reseñar los últimos cambios producidos en el gobierno de la diócesis de Cartagena, y que D. José Manuel Lorca , obispo de la misma, ha nombrado sin temor a la crítica y cuya principal consecuencia es la maledicencia voraz de un cizañero con nombre de ave noble, pero que más bien debía ser córvido, que machaca todo lo bueno que se pretende hacer en esta Diócesis.
En primer lugar, analizando los nombramientos de los vicarios, lo primero que destaca es que D. José Manuel ha decidido poner al frente a sacerdotes diocesanos, sin pertenencia reconocida a ningún movimiento. Me parece que es fundamental que esta Diócesis y sobre todo su clero se sienta orgullosa de ser diocesana, de no tener que buscar al amparo de unos grupos su identidad sacerdotal. Siempre se ha echado de menos, sobre todo los que nos movemos por otras diócesis manchegas, la necesidad de que en Murcia se notase el clero diocesano.
Se me podría argumentar en contra que no hay clero que no sea diocesano, ya que ningún grupo puede incardinar a sacerdotes sin más, cierto es, pero también es verdad que faltaba, en buena parte del clero, un sentimiento diocesano.
Otras diócesis españolas han cambiado a todo el gobierno, como Sevilla, y no ha habido tanto revuelo, tampoco es cristiano ni de pertenecer a la Iglesia el trato que se ha dispensado al Obispo de Cartagena, como él en más de una ocasión ha señalado le ordenaron sacerdote para la Iglesia, en la Iglesia, hasta ahora está sirviendo a la Iglesia de Murcia y dándole un nuevo aire fresco que bien necesitaba.
A los que le han criticado que recuerden aquello de lo que tanto hablan de la fidelidad al Papa, también se debe aplicar al Pastor de su diócesis, y los que aprovechan el nido del ave para vociferar sus inmundicias que recen un poco más y trabajen por el buen hacer en esta bendita diócesis.
En primer lugar, analizando los nombramientos de los vicarios, lo primero que destaca es que D. José Manuel ha decidido poner al frente a sacerdotes diocesanos, sin pertenencia reconocida a ningún movimiento. Me parece que es fundamental que esta Diócesis y sobre todo su clero se sienta orgullosa de ser diocesana, de no tener que buscar al amparo de unos grupos su identidad sacerdotal. Siempre se ha echado de menos, sobre todo los que nos movemos por otras diócesis manchegas, la necesidad de que en Murcia se notase el clero diocesano.
Se me podría argumentar en contra que no hay clero que no sea diocesano, ya que ningún grupo puede incardinar a sacerdotes sin más, cierto es, pero también es verdad que faltaba, en buena parte del clero, un sentimiento diocesano.
Otras diócesis españolas han cambiado a todo el gobierno, como Sevilla, y no ha habido tanto revuelo, tampoco es cristiano ni de pertenecer a la Iglesia el trato que se ha dispensado al Obispo de Cartagena, como él en más de una ocasión ha señalado le ordenaron sacerdote para la Iglesia, en la Iglesia, hasta ahora está sirviendo a la Iglesia de Murcia y dándole un nuevo aire fresco que bien necesitaba.
A los que le han criticado que recuerden aquello de lo que tanto hablan de la fidelidad al Papa, también se debe aplicar al Pastor de su diócesis, y los que aprovechan el nido del ave para vociferar sus inmundicias que recen un poco más y trabajen por el buen hacer en esta bendita diócesis.